domingo, 10 de mayo de 2009

Sobre bodas no hay nada escrito

Quizás mi matrimonio necesitaba un año sabático pero voy por dos. En realidad lo he convertido en una excedencia. No sé si volveré, no con mi esposa, tampoco a casarme. Espero que no, sería por interés.
En realidad nunca fui partidario del matrimonio, tampoco mi esposa. Queríamos ser compañeros, éramos camaradas. Luego todo fue más rápido y finalmente tuvimos una boda civil. Fue bonita, el Juzgado estaba en huelga y no había funcionarios sólo el Juez y la secretaria (madre de un amigo que impidió tener que volver otro día) el día era soleado y el convite casi improvisado. Me alegro que fuera como las antiguas, algo precaria pero no faltaba de nada, ni los amigos, ni la familia, los mejores padrinos, las inevitables lágrimas, los imprescindibles nervios y la necesaria inconsciencia.
Afortunadamente un amigo cineista la inmortalizó con su cámara super-8 así puedo ver como empezó todo. Aún hoy, treinta años después, puedo verla sin que me cause dolor ninguno, lo que viene a confirmar que fue un acierto mi elección. La de mi esposa.
Respecto del matrimonio tengo mis dudas aunque no debería tenerlas. Han cambiado tanto los tiempos.

pié de foto: boda en Estambul